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EXPLICACION DE LA RESPONSABILIDAD POR PRODUCTOS DEFECTUOSOS Y PELIGROSOS

Product Liability Concept

La responsabilidad por productos defectuosos y/o peligrosos es una teoría legal que se encuentra inmersa en el área de responsabilidad civil por daños.  Un daño -conocido en Estados Unidos como tort– se define como un “mal” que se le ocasiona a una persona con motivo de la conducta y/u omisión de otra persona, y el cual puede ser intencional o no intencional.  La persona que resulte lesionada por parte de otra persona, tiene la opción de presentar una demanda para obtener una indemnización económica, así como otros remedios legales establecidos en la ley.  Este tipo de responsabilidad civil también aplica para cualquier conducta u omisión por parte de una persona o compañía que haya fabricado, diseñado, vendido, distribuido o entregado el producto que dañó a una persona o grupo de personas.

Existen tres formas por medio de las cuales se le puede indemnizar a una persona en este supuesto:  1) Negligencia, 2) Incumplimiento de Garantía, y 3) Responsabilidad en Sentido Estricto.  A las primeras dos les preocupa la conducta de la persona responsable, mientras que a la última le preocupa el producto por sí mismo sin importarle la conducta del responsable.  A continuación, expondremos cada una de ellas.

  1.          Negligencia

La negligencia ocurre cuando una persona es omisa en actuar con el mismo cuidado que otra persona tendría en igualdad o similitud de circunstancias.  A esto comúnmente se le conoce como deber de cuidado.  En caso de que no se cumpla con este deber existirá un incumplimiento, lo que a la vez puede ocasionar daños o perjuicios a una o varias personas.  En resumen, los elementos de una acción legal de negligencia son:  1) Deber de cuidado, 2) Incumplimiento de este deber, 3) Que el incumplimiento sea la causa actual e inmediata de las lesiones sufridas, y 4) La existencia de daños palpables.

Por ejemplo, en caso de que un fabricante de autos haya sido omiso en llevar a cabo el ensamblaje correctamente y probar uno de sus vehículos, y que como resultado de ello uno de sus consumidores haya estado involucrado en un accidente automovilístico en el que haya sufrido múltiples lesiones, e incurrido en gastos médicos, incluyendo daños materiales a su vehículo, dicho consumidor tendría grandes posibilidades de obtener una resolución favorable en una acción de responsabilidad civil por concepto de negligencia en contra del fabricante del auto.

En este caso, el fabricante de autos tuvo el deber de cuidado frente a sus consumidores ya que su giro comercial es la venta de autos, por lo que incumplió con dicho deber al no haber armado y probado el vehículo antes de venderlo, y este incumplimiento fue lo que ocasionó daños y lesiones a su consumidor (lesiones personales, gastos médicos, daños materiales, y probablemente dolor y sufrimiento).  Todos los requisitos se reúnen en este ejemplo, y lo más seguro es que el fabricante de autos sería condenado a pagar daños y perjuicios por su conducta negligente.

Puede también haber negligencia en caso de que no se lleven a cabo advertencias adecuadas por parte del fabricante del producto.  En la mayoría de casos de daños colectivos relacionados con medicamentos o aparatos médicos, el principal argumento que se hace es que el fabricante no advirtió adecuadamente a los consumidores sobre riesgos conocidos.

  1. Incumplimiento de Garantía

Una garantía es una promesa relacionada con la calidad, cantidad, numero, o tipo de un bien o producto.  Una garantía puede ser expresa o tácita.  Una garantía expresa es cuando una promesa relacionada con un bien o producto se hace de forma verbal o por escrito a un potencial comprador o consumidor.  Para que sea considerada una garantía expresa, la promesa que se haya hecho debió de haber sido el motivo o fin de la negociación, y no una mera exageración por parte del vendedor, como “esta es la mejor computadora que exista en el mercado.”

A diferencia de la garantía expresa, una garantía tacita es una promesa que, si bien no son verbales o por escrito, se presume su existencia por parte de la ley.  Hay dos tipos de garantías tacitas:  1) La garantía de comerciabilidad, y 2) La garantía de aptitud para un fin determinado.

La garantía de comerciabilidad es una promesa de que el producto será útil para aquello para lo cual fue fabricado.  Por ejemplo, si compras un calentador durante el invierno, obviamente esperas que caliente y que no saque aire frío.  Por lo que, en este caso, la ley te protegería como comprador del producto, y te daría remedios legales tales como el derecho que se te reembolse, o que se te reemplace por un calentador que funcione adecuadamente.  Esto último, aunque no se te haya hecho una promesa expresa.

La garantía de aptitud para un fin determinado es una promesa que la ley infiere cuando un comprador confía en la recomendación de un vendedor de que el producto es apto para un fin determinado.  Por ejemplo, antes de comprar un calentador le comentas al vendedor que necesitas un calentador para un cuarto de 300 pies cuadrados, y en base a ello, el comprador te recomienda un calentador en específico.  En este caso, el vendedor conoce la necesidad especifica que tiene el comprador, y el comprador confió en la recomendación que le hizo el vendedor al momento de comprar el calentador.  En este caso la ley también protegerá al comprador, y le dará el derecho a ser compensado.

  1. Responsabilidad en Estricto Sentido

A la responsabilidad en estricto sentido no le concierne la conducta del vendedor del producto sino el producto en sí mismo.  En caso de que un producto defectuoso o inseguro haya sido colocado en el mercado, y alguien haya resultado lesionado con motivo de ello, es posible que se imponga este tipo de responsabilidad.

Un producto puede ser considerado defectuoso si tiene defectos de fabricación, como ensamblaje inadecuado, partes sueltas, partes faltantes o que el proceso de fabricación del producto no se haya hecho conforme a los usos comunes para este tipo de producto.  También puede considerarse que un producto es defectuoso si su diseño lo convierte en un producto peligroso.  Por ejemplo, una bolsa de aire que no funcione al momento del accidente.  Por último, un producto puede ser defectuoso si no cuenta con suficientes etiquetas que adviertan al público sobre riesgos o peligros asociados con su uso.

En caso de que tu o un ser querido haya sufrido lesiones por parte de un producto ya sea por medio de negligencia, defectos de fabricación, defectos en el diseño o advertencias inadecuadas, te recomendamos ponerte en contacto con nosotros de forma inmediata para una consulta gratuita.  Nuestros abogados especialistas en responsabilidad civil por productos defectuosos o peligrosos, están dispuestos a proporcionarte toda la información que necesites sobre tus opciones legales, y te dirán si cumples con los requisitos para presentar una demanda en contra del fabricante del producto.

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